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Karl Marx: La lucha de clases en Francia $30



Exceptuando unos pocos capítulos. todos los apartados importantes de los anales de la revolución de 1848 a 1849 llevan el epígrafe de íDerrota de la revolución!
Pero lo que sucumbía en estas derrotas no era la revolución.
Eran los tradicionales apéndices prerrevolucionarios resultado de relaciones sociales que aún no se habían agudizado lo bastante para tomar una forma bien precisa de contradicciones de clase: personas, ilusiones. ideas, proyectos de los que no estaba libre el partido revolucionario antes de la revolución de Febrero y de los que no podía liberarlo la victoria de Febrero, sino sólo una serie de derrotas.
En una palabra: el progreso revolucionario no se abrió paso con sus conquistas directas tragicómicas, sino, por el contrario, engendrando una contrarrevolución cerrada y potente, engendrando un adversario, en la lucha contra el cual el partido de la subversión maduró, convirtiéndose en un partido verdaderamente revolucionario.
Demostrar esto es lo que se proponen las siguientes páginas.

Lugar: Buenos Aires
Editorial: Prometeo
Año: 2003
Edición: Primera
Cantidad disponible: 1
Estado: Nuevo
Cantidad de páginas:139
 
 

Karl Marx: El 18 brumario de Luis Bonaparte $ 29




PROLOGO DEL AUTOR A LA SEGUNDA EDICION DE 1869

Mi malogrado amigo José Weydemeyer [*] , proponíase editar en Nueva York, a partir del 1 de enero de 1852, un semanario político. Me invitó a mandarle para dicho semanario la historia del coup d'état [*] . Le escribí, pues, un artículo cada semana, hasta mediados de febrero, bajo el título de "El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte". Entre tanto, el plan primitivo de Weydemeyer fracasó. En cambio, comenzó a publicar en la primavera de 1852 una revista mensual titulada "Die Revolution", cuyo primer cuaderno estaba formado por mi "Dieciocho Brumario". Algunos cientos de ejemplares de este cuaderno salieron camino de Alemania, pero sin llegar a entrar en el comercio de libros propiamente dicho. Un librero alemán que se las daba de tremendamente radical, a quien le propuse encargarse de la venta, rechazó con verdadera indignación moral tan «inoportuna pretensión».

Como se ve por estos datos, la presente obra nació bajo el impulso inmediato de los acontecimientos, y sus materiales históricos no pasan del mes de febrero de 1852. La actual reedición se debe, en parte, a la demanda de la obra en el mercado librero, y, en parte, a instancias de mis amigos de Alemania.

Entre las obras que trataban en la misma época del mismo tema, sólo dos son dignas de mención: "Napoléon le Petit", de Víctor Hugo y "Coup d'Etat", de Proudhon.

Víctor Hugo se limita a una amarga e ingeniosa invectiva contra el editor responsable del golpe de Estado. En cuanto el acontecimiento mismo, parece, en su obra, un rayo que cayese de un cielo sereno. No ve en él más que un acto de fuerza de un solo individuo. No advierte que lo que hace es engrandecer a este individuo en vez de empequeñecerlo, al atribuirle un poder personal de iniciativa que no tenía paralelo en la historia universal. Por su parte, Proudhon intenta presentar el golpe de Estado como resultado de un desarrollo histórico anterior. Pero, entre las manos, la construcción histórica del golpe de Estado se le convierte en una apología histórica del héroe del golpe de Estado. Cae con ello en el defecto de nuestros pretendidos historiadores objetivos. Yo, por el contrario, demuestro cómo la lucha de clases creó en Francia las circunstancias y las condiciones que permitieron a un personaje mediocre y grotesco representar el papel de héroe.

Una reelaboración de la presente obra la habría privado de su matiz peculiar. Por eso, me he limitado simplemente a corregir las erratas de imprenta y a tachar las alusiones que hoy ya no se entenderían.

La frase final de mi obra: «Pero si por último el manto imperial cae sobre los hombros de Luis Bonaparte, la estatua de Bronce de Napoleón se vendrá a tierra desde lo alto de la Columna de Vendôme» [2], es ya una realidad [*].

El coronel Charras abrió el fuego contra el culto napoleónico en su obra sobre la campaña de 1815. Desde entonces, y sobre todo en estos últimos años, la literatura francesa, con las armas de la investigación histórica, de la crítica, de la sátira y del sainete, ha dado el golpe de gracia a la leyenda napoleónica. Fuera de Francia, se ha apreciado poco y se ha comprendido aún menos esta violenta ruptura con la fe tradicional del pueblo, esta formidable revolución espiritual.

Finalmente, confío en que mi obra contribuirá a eliminar ese tópico del llamado cesarismo, tan corriente, sobre todo actualmente, en Alemania. En esta superficial analogía histórica se olvida lo principal: en la antigua Roma, la lucha de clases sólo se ventilaba entre una minoría privilegiada, entre los libres ricos y los libres pobres, mientras la gran masa productiva de la población, los esclavos, formaban un pedestal puramente pasivo para aquellos luchadores. Se olvida la importante sentencia de Sismondi: [406] el proletariado romano vivía a costa de la sociedad, mientras que la moderna sociedad vive a costa del proletariado [3]. La diferencia de las condiciones materiales, económicas, de la lucha de clases antigua y moderna es tan radical, que sus criaturas políticas respectivas no pueden tener más semejanza las unas con las otras que el arzobispo de Canterbury y el pontífice Samuel.

Carlos Marx

Londres, 23 de junio de 1869.


Lugar: Buenos Aires
Editorial: Prometeo
Año: 2009
Edición: Primera
Cantidad disponible: 1
Estado: Nuevo
Cantidad de páginas:136


Karl Marx y Friedrich Engels: Manifiesto del Partido Comunista. $15



Redactado por Marx y Engels a solicitud del segundo congreso de la Liga Comunista y publicado en Londres en 1848, este Manifiesto tardó poco en desbordar los límites de su inicial condición coyuntural, hasta el punto de llegar a tener en el último siglo y medio una difusión sólo comparable con la Biblia y una influencia, como documento político clásico, de radio acaso sólo parejamente alcanzado por la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Su aliento moral, la amplitud de la mirada histórico-universal que en él se despliega y hasta su factura formal genial lo convierten, por otra parte, en una imprescindible introducción al legado de Marx.

Lugar: Buenos Aires
Editorial: Anteo
Año: 1997
Cantidad disponible: 1
Estado: Nuevo
Cantidad de páginas: 108